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el paternalismo de las buenas intenciones

ficción

tengo una amiga que tiene un novio.

no. tengo una amiga que tiene un amante.

en realidad, mi amiga tiene un amante, y otro, y podría tenerme a mi. yo podría ser el amante de mi amiga.

a efectos de esta historia, mi amiga tiene un amante que podría ser yo y que en un momento dado le dice algo que suena agresivo, o pasivo-agresivo, o paternalista. tal vez le dice, le digo, algo inocente, y tal vez lo que le dice es todo eso todo al mismo tiempo.

en primera instancia, mi amiga reacciona con sorpresa, y calla. porque mi amiga, a pesar de ser muy moderna y tener varios amantes, es en primera instancia una mujer criada en este sistema. entonces, mi amiga, en primera instancia calla. evita el conflicto, ya suficiente conflicto con sentir que hay un conflicto. suficiente con no saber si es una agresión o una nimia estupidez que sólo le afecta porque es sensible y mujer, y ya todos sabemos como se ponen las mujeres

en fin, mi amiga se sorprende, pero en el momento en que el amante dice éste algo, ella no le dice nada.

después de unas semanas la idea se desarrolla en su cabeza. la idea. la sensación: sí que fue agresivo, y gratuito.

así que, cuando vuelve a ver a su amante, se lo dice. podría habérmelo dicho a mí, pero digamos que se lo dice al amante.

le dice:

mirá amante, eso que me dijiste aquel día…

y el tipo, que mayormente es un imbécil (obviamente no soy yo), le dice que:

ah, sí… claro. me acuerdo.

sí, claro que te dije eso.

pero no quise decir eso que vos entendiste. vos entendiste mal.

lo que yo quería decir…

y le explica que lo que quiso decir era exactamente lo que dijo, pero con buena intención, y termina:

para evitar que vuelvas a sentirte así, lo que tendrías que hacer es recordar, de ahora en más, que yo siempre parto desde la buena intención.

me extraña que no lo sepas.

yo podría haber dicho eso.

es más, pedirle a mi compañera que parta desde la interpretación positiva de mis palabras es algo que hice explícitamente durante mucho tiempo, en una relación que ya no existe.

pero esta vez, esto se lo dice este otro hombre, a esta otra mujer.

y lo que quiere entonces, él, que a propósito o sin intención, es el agresor, es que la persona agredida sea la que se ponga en su lugar. en el lugar de él, que siempre parte desde la buena intención. y no solo eso, le pide además que a partir de ahora, ella, siempre, en todas las conversaciones, entienda que él siempre parte de la buena intención. y que todas las conversaciones en el futuro se van a dar bajo esas mismas condiciones.

que siempre que él diga algo, ella antes de sentirse ofendida recuerde que él se lo está diciendo con buena intención:

¡¿acaso lo que querés de mí es que sea una figura paterna para tu hija?!

el que en la frase haya un signo de exclamación antecediendo al de interrogación denota –cuanto menos– cierta agitación. y sobre todo denota pregunta retórica (por ponerle un apellido lindo).

es una pregunta que no está esperando una respuesta. es una pregunta que implícitamente asume que la respuesta es que sí, que eso es lo que quiere mi amiga de su amante.

no su sexo,
no sus besos,
no su pecho lampiño y su aliento a descuido.

asume así, el amante, que lo que mi amiga quiere de él (y, probablemente de todos sus amantes), es que todos y cada uno sean una figura paterna para su hija.

loca de mierda.

***

interpretación y moraleja

ahora. ¿soy yo o esto es un completo despropósito?

en toda relación, además de la relación en sí, hay relaciones de poder. es sutil. a veces es imperceptible, y está asociado con los privilegios que obtenemos al nacer. aquel que posee el poder tiene la posibilidad de agredir. el que parte en desventaja puede intentar agredir, pero las balas son de goma. el que posee el poder tiene también mayores posibilidades de ganar una disputa. que gane o que agreda, no sólo es un acto de cobardía y de estupidez, es también una aberración moral, y es fuckin’ boring.

las relaciones deberían basarse en el intercambio de iguales.

si decís algo, no esperes que los demás te regalen la interpretación positiva de tus palabras. hacé el puto esfuerzo de elaborar con claridad y precisión lo que exactamente querés decir.

y si hay ambigüedad en tus palabras, o error, o agresión… sé íntegro, y permitíle a las personas que te lo señalen.

agradecé y aceptá con humildad que no siempre vas a ser capaz de hablar o de escribir con tal claridad. reconocé y aprendé a escuchar a las otras personas, preguntá sin asumir la respuesta. disculpáte cuando te equivoques y procesá tu error, para que la siguiente vez sea otro, sea menos, sea diferente.

es que no podemos pues pedirle al mundo que nos interprete correctamente. nuestra responsabilidad como seres humanos, como adultos, es ser capaces de decir lo que sentimos, hacernos cargo de nuestras palabras y no agredir a nadie sin intención. (si querés agredir, hacélo… pero no escondas la mano).

propongo que partamos desde la idea opuesta:

todo lo que digas podría herir a alguien. que eso sólo ocurra cuando esa sea la intención de tus palabras. y si lo hacés sin querer: calláte, escuchá y pedí disculpas si es necesario.

***

reality check

no paro porque creo que el caso es el mismo: vivo hace 12 años en un país en el que hablan otro idioma. hace por lo menos 10 años que estoy inscrito en la biblioteca.

hace por lo menos 10 años que hago mi vida en el idioma local.

y hoy me llaman de la biblioteca, y como no respondo les responde mi contestador telefónico que dice: fabián espinosa díaz, nada más. ni una sola palabra más. el hombre de la biblioteca deja, entonces, un mensaje en un inglés bastante mediocre, explicándome que hay un problema con mi dirección de e-mail.

el hombre me habla en inglés porque al leer mi nombre asume que soy un extranjero.

o porque miró en la ficha de la biblioteca que soy un extranjero.

o porque escuchó: “fabián espinosa díaz“, en mi contestador.

y asumió que yo no hablaba el idioma local.

cuando comenté, en el chat de mi trabajo la situación la respuesta más común fue:

entiendo tu frustración, pero tenés que entender que el hombre de la biblioteca lo hizo con buena intención.

go fuck yourself, pero ojo, te lo digo en buena… con la mejor intención.

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