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El Muro de Marlen Haushofer

Como es tiempo de pandemia, es tiempo de lecturas pandémicas, y músicas pandémicas, y series pandémicas.

En realidad es tiempo de fin de mundos, pareciera. Se queman los Estados Unidos (cómo es que ha tardado tanto), se ha estado quemando Chile desde octubre y ahora además se está muriendo de COVID, y en Bélgica, que también ha muerto demasiada gente, el partido político más grande es el fascista Vlaams Belang, seguido por el fascista NV-A. Y la preocupación principal de los flamencos no es la escasez de agua (que ya es un problema, y será peor durante el verano), ni las falencias de un sistema defective by default, no: la preocupación número uno es el inmigrante.

Todos fachos.

Middelvinger.

Pero a lo que íbamos. Pandemia (que no fin de mundos):

Telepandémica: Chernobyl. Total: 6 estrellas de 5.
Músipandémica: Oranssi Pazuzu‘s Mestarin kynsi.
Literandémica: El Muro (1963).

Hay más, siempre hay más. Pero empezamos por el final.

Estoy leyendo por primera vez ficción en holandés. Es una traducción, porque el original es en alemán (y la otra opción era inglés). No es difícil, hay palabras que no entiendo, pero en general está escrita para contar, no para demostrar destreza. Punto para Haushofer y punto para la traductora.

En español parece que también hay traducción, pero lejos.

Este párrafo de la página 132 (el libro tiene 220 páginas) es todo lo que siento que siento. Y al final (del párrafo, que no copypastié, pa evitar el espoiler) aparece lo que yo diría es tremendo indicio: scream emoji. Hice pausa para venir acá, seguiré leyendo.

Pero además, viene tan a colación de todo lo que pasa con la actitud de estos imbéciles mundiales y locales (Trump, Bolsonaro, Piñera, Putin y los inefables VB’ers y NV-A’ers flamencos).

Es todo lo que significa para mí, en este momento, sobrevivir. Yo también prefiero amar, porque no puedo no hacerlo.

Op sommige momenten verheug ik me op een tijd dat er niets meer zal zijn waaraan ik gehecht kan raken. ik ben er zo moe van dat alles me toch weer wordt ontnomen. er is geen uitweg, want zolang er hier in het bos een schepsel zal zijn waarvan ik kan houden, zal ik dat doen, en als er ooit echt niets meer is, dan zal ik ophouden met leven. Als alle mensen zo waren geweest als ik, dan zou er nooit een wand zijn geweest en dan hoefde de oude man niet versteend bij zijn bron te liggen. Maar ik begrijp wel waarom de anderen altijd de overhand hebben gehad. Liefhebben en voor en ander wezen zorgen is een uiterst moeizame zaak en veel moeilijker dan doden en vernietigen. Een kind grootbrengen duurt twintig jaar, het doden tien seconden. Zelfs de stire heeft een jaar nodig gehad om groot en sterk te worden en met een paar bijlslagen was hij dood. Ik denk aan de lange tijd dat Bella hem geduldig in haar buik droeg en voeddem aan de moeitevolle uren van zijn geboorte en de lange maanden dat hij opgroeide van kalfje tot grote stier. De zon moest schijnen en het gras voor hem laten groeien, er moest water uit de aarde opwellen en uit de hemel neervallen om hem te drinken te geven. Hij moest geroskamd en geborsteld worden en zijn mest moest worden weggeschept zodat hij droog kon liggen. En dat was allemaal tevergeefs geweest. Ik kan dat alleen maar zien als een gruwelijke zinloosheid en verspilling.

Die Wand – Marlen Haushofer

Si querés traducción ahorráte el gúguel translate y andá a deepl (que igual es negocio, pero no es –aún– monopolio):

A veces espero que llegue un momento en el que no quede nada a lo que pueda apegarme. Estoy tan cansada de que me quiten todo. No hay salida, porque mientras haya una criatura aquí en el bosque a la que pueda amar, lo haré, y si alguna vez realmente no quede nada, dejaré de vivir. Si todos hubieran sido como yo, nunca habría habido un muro, y el viejo no tendría que yacer petrificado en su pozo. Pero entiendo por qué los otros siempre han prevalecido. Amar y cuidar a los demás es algo extremadamente difícil y mucho más difícil que matar y destruir. Criar a un niño lleva veinte años, matando diez segundos. Incluso el estilete tardó un año en crecer grande y fuerte y con unas pocas hachas estaba muerto. Pienso en el largo tiempo que Bella lo llevó pacientemente en su vientre y se alimentó de las laboriosas horas de su nacimiento y los largos meses en que creció de ternero a toro. El sol tenía que brillar y dejar que la hierba creciera para él, el agua tenía que subir de la tierra y caer del cielo para darle de beber. Había que cepillarlo y cepillar su estiércol para que pudiera estar seco. Y todo eso había sido en vano. Sólo puedo ver eso como una horripilante inutilidad y desperdicio.

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